La impotencia es la incapacidad de conseguir o mantener una erección del pene que sea lo suficientemente fuerte como para consumar el acto sexual.

Para iniciar y mantener una erección, el pene debe estar lleno de sangre. Las señales nerviosas hacen que la sangre fluya allí. Los vasos sanguíneos se expanden y, de ese modo, la sangre puede llenarlo. Mientras tanto, otros vasos se contraen para mantener la sangre en el interior.

Los siguientes factores pueden ocasionar la disfunción eréctil:

Fuga venosa

Una fuga en los vasos sanguíneos del pene puede provocar una pérdida de sangre. Esto significa que no puede realizarse una erección o que posiblemente no dure mucho tiempo. Una lesión o enfermedad puede generar una fuga venosa.

Función neurovascular
  • Problemas con las señales nerviosas y con el flujo de sangre
  • La disfunción nerviosa puede reducir la sensibilidad del pene y generar impotencia.
  • La diabetes interfiere con las señales nerviosas.
  • Pérdida total de las erecciones nocturnas
  • La aterosclerosis puede generar la reducción del flujo de sangre.
  • La neuropatía periférica, las lesiones de la médula espinal y las cirugías pueden dañar los nervios.
  • Efectos secundarios provocados por los medicamentos

Vasos sanguíneos y nervios de la pelvis masculina
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Factores psicológicos

El cerebro genera una gran cantidad de señales nerviosas necesarias para una erección. Los problemas emocionales pueden ser significativos en los hombres que manifiestan impotencia súbita.